Participamos en el programa Hirukiak de Tabakalera junto a la Fundación Goyeneche
- atecegipuzkoa

- hace 2 días
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¿Cómo se construye la identidad de una persona? ¿Y la de un colectivo? Inspirándonos en la obra de Zineb Sedira, convertimos objetos, sonidos y recuerdos en protagonistas de una atividad impulsada por Tabakalera en la que exploramos todo aquello que nos define como personas y como asociación.
Continuamos desarrollando actividades orientadas a construir una sociedad más inclusiva, accesible y consciente. En esta ocasión, queremos compartir nuestra experiencia en las tres sesiones que hemos llevado a cabo junto a la Fundación Goyeneche, concretamente con su centro de Amara, en el marco del programa Hirukiak de Tabakalera.
Desde nuestra colaboración, hemos conocido de cerca la labor de la Fundación Goyeneche, una entidad sin ánimo de lucro dedicada a la atención de personas adultas con discapacidad intelectual. A través de sus servicios de atención diurna y apoyo, trabaja para mejorar la calidad de vida de estas personas, promoviendo su participación activa en la sociedad y la defensa de sus derechos.
El programa Hirukiak —“triángulo” en euskera— se articula en torno a tres vértices: nuestra asociación, la Fundación Goyeneche y Tabakalera. Siguiendo esta simbología, hemos desarrollado el proyecto en tres sesiones con un objetivo común: crear un archivo que refleje la identidad de las entidades que formamos parte de esta experiencia.
Nuestra participación se ha inspirado en la obra Standing Here Wondering Which Way to Go de la artista Zineb Sedira, expuesta en Tabakalera y que tuvimos la oportunidad de visitar en el marco del programa. En ella, la fotógrafa y videoartista de origen argelino presenta, entre otras piezas, un mural compuesto por elementos que representan su entorno, su cultura y la de su familia.
La identidad individual y la identidad colectiva
Tomando esta referencia, desde ATECE Gipuzkoa quisimos construir una propuesta similar. En la primera sesión, cada una de nuestras personas usuarias aportó un elemento personal —un objeto, un olor o cualquier referencia significativa— que reflejara su identidad individual.
Tras la visita a la exposición, en la segunda sesión trasladamos el foco a la dimensión colectiva: decidimos que cada participante aportara un objeto, sonido u olor que representara la identidad de nuestra asociación, aquello que define nuestro modo de ser como grupo.
Finalmente, en la tercera y última sesión, realizamos el montaje de nuestra propia exposición, dando forma a este archivo colectivo.
Más allá de su dimensión creativa, para nosotras y nosotros Hirukiak ha supuesto también una reflexión sobre cómo se construyen los relatos. Frente a los archivos institucionales, que recogen datos formales —nombre, apellidos, dirección— pero apenas dicen nada sobre quiénes somos, este proyecto nos ha permitido construir una mirada más humana, compleja y significativa. Un archivo vivo que pone en valor nuestras experiencias, sensaciones e identidades como parte de estas entidades.
¡Gracias a Tabakalera y a Fundación Goyeneche por hacerlo posible! Eskerrik asko!



























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